La ciencia del amor 13 noviembre, 2017 – Publicado en: Lineas

Es verdad que el amor a primera vista sí existe. Lo que no es real es que este se produce desde el corazón, sino desde el cerebro. Y este proceso ocurre mucho más rápido de lo que pensamos.

En un estudio de la Universidad de Siracusa reveló que al haber visto a alguien que te atrae, te toma 1.5 segundos para que se comiencen a liberar en el cerebro las hormonas del amor, oxitocina, dopamina, adrenalina y la vasopresina.

La oxitocina es una hormona que, al igual que ocurre con el resto de las mismas, se secreta bajo una gran variedad de diferentes situaciones. Se le llama la hormona del amor, pues es una de sus funciones más conocidas, pero también media en procesos relacionados con la reproducción, como el parto o la lactancia.
Según diversos estudios, cuando nos encontramos en una fase de enamoramiento, aquella en la que tenemos sentimientos muy fuertes de deseo por estar con la persona por la que estamos embelesados, nuestro cerebro presenta mayores niveles de oxitocina.
Además de estas funciones más relacionadas con las relaciones amorosas, la oxitocina tiene otras muchas y muy útiles funciones en nuestro cuerpo y nuestro comportamiento, ente ellas, es una hormona que potencia las relaciones sociales con los demás, nos incita a ser más generosos en ciertos momentos y, sobre todo, reduce los efectos del estrés.
Así, el contacto físico con una persona aumenta los niveles de oxitocina, aunque no sea un contacto con fines amorosos o sexuales. Un abrazo, una caricia o un besonos hace sentir ese bienestar de la oxitocina, pero también con otras actividades diferentes. Practicar la relajación, comer chocolate e, incluso, acariciar a una mascota, también hacen que liberemos oxitocina.

Estas sustancias son las culpables de que sintamos, mariposas en el estomago. El amor a primera vista nos da la impresión de enamoramiento, lo cual produce una sensación de adrenalina, similar a estar bajo efectos de drogas como la cocaína ya que te aceleran de la misma manera. Afortunadamente el efecto del enamoramiento no es peligroso a comparación.